viernes, 16 de marzo de 2018

Diez estrategias para educar a los niños en inteligencia emocional


Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. Saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas a través del fomento de la inteligencia emocional nos permitirá, sin duda, afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.
Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser. De ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la inteligencia emocional?

Un ejemplo, pensemos en esos niños con una capacidad deficiente para aceptar la frustración, e incluso para obedecer una negativa, niños que no respetan a sus iguales y que el día de mañana están condenados a una realidad donde la infelicidad va a ser ese leitmotiv con el que van a tener que vivir, al ser incapaces de comprender a los demás.
El conocimiento, la comprensión y el control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad.
Te sugerimos estos principios para que los introduzcas en el interesante campo de la inteligencia emocional. Principios que les ayudarán a desarrollarse como personas y a integrarse.

1. Inteligencia emocional para controlar su ira


Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedos. Pero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregir cualquier mala acción.
Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo… acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero que son necesarias limitar desde su nacimiento. Sobre todo, hay que acompañarlas de mensajes que les inviten al razonamiento y al control de eso que están sintiendo.

2. Enseñar a reconocer las emociones básicas

A partir de los dos años es recomendable iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de las emociones, ya que es cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto. 
Podemos realizar varios ejercicios con ellos, como introducirlos en el conocimiento de las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. 
 ¿Cómo hacerlo? Mediante fotografías de rostros, dibujos, preguntándoles qué les pasa, si están tristes o por qué creen ellos que el otro lo está… Este es un modo perfecto para que aprendan a reconocer sus emociones poco a poco y también las de los demás, y sobre todo, comenzar a desarrollar la habilidad de la empatía.

3. Nombrar las emociones

A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4. Enseñar a afrontar las emociones con ejemplos

Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, como las rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles, por ejemplo, que antes de gritar o pegar es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5. Desarrollar su empatía


Para desarrollar una dimensión tan importante como esta es necesario razonar con ellos continuamente mediante diferentes preguntas: ¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho? ¿Por qué crees que está llorando tu hermana? ¿Crees que papá está hoy contento?”

6. Desarrollar su comunicación

Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer continuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. Enseñar la escucha activa

Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no solo eso, debe ser una escucha activa. De ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”.

8. Iniciar en las emociones secundarias

A partir de los 10-11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que cobrarán más peso tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente para que se sientan seguros, ya que habrá situaciones que le causen mucha ansiedad.

9. Fomentar un diálogo democrático



A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les enseñemos la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. Permitir la expresión de emociones

Para fomentar la inteligencia emocional es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les felices pero también infelices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida. Si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.
Saber comunicarse y reconocer emociones propias y ajenas son, sin duda, imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad a través de la educación en inteligencia emocional.


lunes, 5 de marzo de 2018

El 16% de los niños tiene su primer smartphone antes de cumplir los 10 años

El aumento en el uso de las nuevas tecnologías hace esencial incrementar la concienciación sobre su uso seguro para evitar que sean víctimas de ciberdelincuentes o ellos mismos incurran en delitos por no utilizarlos adecuadamente


Con motivo de la celebración hoy martes 6 de febrero del Día Internacional de la Internet Segura, desde S2 Grupo se ha destacado que la formación y la concienciación sobre el uso seguro de las nuevas tecnologías continúa siendo tarea pendiente para evitar ser víctimas de los ciberdelincuentes tanto a nivel personal o familiar como en el ámbito empresarial.
La conmemoración de este día internacional fue puesta en marcha con el objetivo de promover precisamente el uso responsable de las nuevas tecnologías, especialmente entre menores y jóvenes.
En este sentido, expertos han advertido de que el aumento en el uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores y cada vez a edades más tempranas, hace esencial incrementar la concienciación sobre su uso seguro para evitar que sean víctimas de ciberdelincuentes o ellos mismos incurran en delitos por no utilizarlos adecuadamente.
De hecho, según una encuesta realizada por la compañía a través de su blog Hijosdigitales.es, el 16% de los padres aseguraban haber comprado su primer smartphone a sus hijos antes de los 10 años y que el 22% de los menores, incluidos en esta franja de edad, ya utilizan redes sociales.
«Los problemas originados en entornos conectados son múltiples y la tendencia indica que seguirán aumentando, eso hace que se disparen las alarmas y que desde tanto las instituciones públicas, organizaciones y entidades privadas, nos pongamos en marcha para formar y concienciar a los menores y evitar que sean víctimas de delitos relacionados con el uso de las Nuevas Tecnologías», ha declarado José Rosell, socio-director de S2 Grupo.
En este sentido, el ciber acoso, el sexting, la pérdida de privacidad, las adicciones o las apuestas online son sólo algunos de los riesgos a los que pueden enfrentarse los menores relacionados con este ámbito.
«Muchas familias piensan que limitar el uso de estas tecnologías es la solución para evitar ciberproblemas, pero esto es inútil. Los dispositivos conectados están cada vez más implantados en cada ámbito de nuestra vida y la auténtica forma de protegernos es conocer los riesgos a los que nos enfrentamos y cómo realizar un uso responsable de Internet», ha asegurado Rosell.
Para promover un uso responsable de las nuevas tecnologías, han elaborado un decálogo de consejos claves para que la experiencia sea más segura:
1. Los padres deben aprender a utilizar la misma tecnología que sus hijos. Si estos desconocen los entornos en los que se mueven sus hijos, se crea una gran distancia entre ambos que se traduce en falta de autoridad ante ellos porque son conscientes de que los adultos no tienen experiencia en ese ámbito.
2. Utilizar contraseñas robustas. Son aquellas que contienen letras mayúsculas y minúsculas, signos de puntuación y caracteres alfanuméricos. Además, estas se deben modificar con frecuencia y ser diferentes para cada entorno.
3. No aceptar a extraños como amigos en redes sociales. Esto puede entrañar un grave peligro para los menores, que no saben si en realidad detrás de los perfiles hay gente de su edad o adultos con algún tipo de intención perniciosa. Este es uno de los puntos más importantes y difícil de lograr debido a que los jóvenes miden sus estatus social por el número de amigos en redes sociales y su actividad en éstas.
4. Proteger la webcam. Si un ordenador es hackeado, la cámara puede ser activada por control remoto aunque parezca que está apagado. Si encima el dispositivo está en la habitación del menor, podrían tomarse imágenes íntimas, desnudo, etc.
5. No enviar fotos íntimas. Este es otro de los mayores peligros debido a que los menores suelen creer que sólo las verá aquella persona a la que se la ha enviado y una vez hecho se pierde el control sobre su uso. De hecho, puede acabar desembocando en situaciones altamente delicadas como chantaje o acoso.
6. Cuidado con lo que se comparte. Estar continuamente informando, por ejemplo, de dónde nos encontramos, dónde vamos, si estamos de viaje, etc., podría ponernos en peligro.
7. La mejor medida de protección es la educación. Conocer los riesgos y cómo protegerse es una de las mejores herramientas para evitar ciberpeligros.
8. No utilizar wifis públicas. Estas no suelen garantizar la seguridad suficiente y muchas son realmente «cebos» de ciberdelincuentes para hacerse con el control de nuestro smartphone y tener acceso a toda nuestra información.
9. Configurar correctamente la privacidad de las cuentas en las redes sociales. Es fundamental escoger la opción más restrictiva para evitar que personas no deseadas accedan a nuestros datos.
10. Para evitar que nuestros dispositivos sean hackeados, es importante que el navegador, el sistema operativo y el antivirus estén correctamente actualizados.