viernes, 27 de enero de 2017

No, tu hijo no es un nativo digital

Desengáñate. Tus hijos no llevan la tecnología en los genes. Haber nacido rodeados de ordenadores no significa que dominen las herramientas ni que entiendan cómo se usan sus datos en Internet ni que sepan cómo construir su identidad digital o proteger su privacidad.
El libro 'Los nativos digitales no existen' viene a desmontar el tópico de que el aprendizaje digital es algo innato para la generación nacida en la era de Google.
Según asegura el texto, los jóvenes de ahora no están especialmente dotados de habilidades técnicas, ya que la mayoría se limita a utilizar redes sociales como Instagram, Snapchat o Youtube y a usar los programas para descargarse música o películas. Fuera de este círculo que dominan a la perfección, exhiben bastantes limitaciones y demuestran una preocupante falta de formación.

Así, los profesores e investigadores del manual se encuentran con que niños de primero de Bachillerato no saben adjuntar un archivo en un correo electrónico, no entienden cómo manejar Google Docs o cómo realizar una búsqueda avanzada cuando llegan a la Universidad.
Los investigadores del libro apuntan directamente a los padres por haber "abandonado el deber de educar a sus hijos". Bajo la excusa de que no dominan la tecnología, muchos progenitores han decidido mirar para otro lado y desentenderse de lo que hacen sus vástagos en Internet, que, en ocasiones, se sienten como náufragos.

Igual que en la calle

Craso error: si cuando los chavales salen a la calle les alertamos de una retahíla de peligros, que si los coches, que si los semáforos, que si los desconocidos... cuando navegan por Internet no debemos dejarles a su suerte.
El texto ha sido coordinado por Susana Lluna, periodista y especialista en márketing digital, y Javier Pedreira, uno de los creadores del blog Microsiervos. En él han participado investigadores, empresarios, psicólogos y profesores, como Enrique Dans, Genís Roca, Juan García, Andy Stalman, Dolors Reig o Borja Adsuara, expertos conocedores de la brecha digital entre padres y jóvenes.
La iniciativa surgió cuando Lluna, madre de dos hijos, acudió a dar una charla sobre las nuevas tecnologías y se dio cuenta de la absoluta ignorancia de los progenitores sobre dónde navegaban sus retoños en la red.
"Más que nativos digitales estamos hablando de patosos o huérfanos digitales. Muchos chicos tienen el dispositivo, pero no el conocimiento. A su vez, numerosos padres tampoco acompañan a sus hijos porque no tienen unas capacidades básicas", indica Lluna.

Paradójicamente, cuantas mayores son las posibilidades que ofrece la web, los muchachos se refugian más en la simple mensajería instantánea. Así lo describe el profesor del IEBusiness School, Enrique Dans: «Las promesas de una generación capaz de entender el funcionamiento de las herramientas han resultado ser completamente falsas: salvo en casos excepcionales, hablamos de una generación que se limita a utilizar las aplicaciones que les vienen dadas, e incluso usuarios simplistas, que emplean un número muy limitado de herramientas para pocas funciones».
Este investigador critica a los mayores por utilizar los teléfonos móviles y las tablets como apaganiños, pero luego no realizar ninguna supervisión.
"Si piensas que vas a educar bien a tus hijos con frases como 'yo de la tecnología ni idea', te equivocas. No sólo te equivocas, sino que eres un irresponsable. Educar a nuestros hijos no consiste en dejarlos utilizar determinadas cosas completamente por su cuenta y riesgo", censura.

Incompletos sin Internet

Para paliar esta situación, el primer mandamiento de los progenitores debe ser no excluirse del mundo digital de sus pequeños porque, sencillamente, es su mundo. Ellos no distinguen entre la vida real y la virtual: todo pasa en las redes.
"Se sienten incompletos sin Internet. No saber gestionar su yo digital supone quedarse fuera del clan. Los jóvenes necesitan estar en grupos para establecer un sentimiento de pertenencia y desarrollar una personalidad digital", explican Rebeca Díez y Marga Cabrera
Pese a todo, Susana Lluna no quiere que sólo se ponga el acentro en los aspectos negativos y que no se destaquen las múltiples ventajas de la red. Por ejemplo, los chavales de ahora son community managers de manera natural y muy hábiles a la hora de realizar trabajos colaborativos.
Para aprovechar todas las oportunidades de Internet, los padres tienen que aparcar las fobias y el rechazo a la tecnología y comenzar a acercarse a las redes sociales de sus hijos, ver cómo funcionan o con quién hablan. También deberían sentarse a navegar con ellos y descubrir nuevas aplicaciones juntos, ayudarles a buscar en Google y que no se queden con el primer resultado, prepararles para desarrollar un espíritu crítico...
Y, por supuesto, crear espacios sin tecnología para enseñarles a desconectar. No es una tarea fácil. La misión conlleva un aprendizaje continuo y reciclaje permanente. Al fin y al cabo, se trata de aprender a aprender.

lunes, 9 de enero de 2017

«Dejar a los niños equivocarse, darles responsabilidades y castigarles les ayuda a enfrentarse a la vida»


La tendencia de los padres a sobreproteger impide la autonomía de los niños
Dejar a los niños equivocarse, no sobreprotegerles, darles responsabilidades acordes a su edad y castigarles de vez en cuando les ayuda a enfrentarse a la vida, según ha asegurado la psiquiatra infantil del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, Lilia Marinas.
Y es que, tal y como ha alertado la doctora, desde hace unos años se está viendo una tendencia de los padres a sobreproteger a los hijos, impidiendo su autonomía, ya que interpretan que la mejor forma de cuidar a sus hijos es evitarles riesgos y dificultades, pero no se dan cuenta de que así limitan sus posibilidades de desarrollo.
«Los padres se preocupan por el futuro de sus hijos desde edades muy tempranas, fomentando la competitividad y una percepción del mundo laboral inseguro. Al final, con el deseo de darles lo mejor, acaban protegiéndoles de la vida en vez de prepararles para enfrentarse a ella», ha explicado.
De hecho, los niños cuyos padres actúan así no aprenden a ser responsables de su propio bienestar ni de sus actos, porque siempre han obtenido de forma inmediata lo que han pedido. Por eso, tal y como ha informado la experta, no reconocen sus errores, son más inmaduros, a menudo se sienten insatisfechos y pueden reaccionar de forma irritable o agresiva si los demás no atienden a sus demandas.
«En cuanto a nivel de aprendizaje, prosigue, el niño puede mostrar menos iniciativa propia y escaso desarrollo de la creatividad, desmotivación por los estudios. Algunos padres se ven tentados a hacer los trabajos de sus hijos para que saquen buenas notas. El mensaje que transmiten es que lo único importante es el resultado, no el esfuerzo», ha asegurado Marinas.
En este sentido, la doctora ha aconsejado ayudarles a hacer los deberes en función de sus capacidades, enseñándoles aspectos como organización, gestión del tiempo y lugar para la realización de las tareas escolares, pero la ayuda irá disminuyendo a medida que el niño adquiera autonomía.
Por otra parte, ha rechazado los grupos de WhatsApp que algunos padres tienen con otros de la clase de sus hijos para mandarse los deberes o, incluso, decir la página que tienen que estudiar. «Esta actitud priva al niño de aprendizajes muy valiosos para un buen rendimiento académico, como la organización, la memoria, la atención, la responsabilidad de hacer los deberes y las consecuencias de no hacerlos», ha aseverado la psiquiatra.

Obligaciones en casa

Del mismo modo, la experta ha recomendado asumir responsabilidades lo antes posible, siempre en función de sus capacidades. En general, desde los 2 o 3 años pueden empezar a aprender a comer y vestirse solos. Antes de los 6 ya tienen que ser autónomos en la higiene, vestirse, comer de todo, disfrutar jugando solos y con otros niños, acostarse a la hora acordada y mantener ordenados sus juguetes.
Además, ha destacado la importancia de que los hijos se separen de sus padres de vez en cuando porque «es beneficioso para ambos»". «Los padres necesitan tener tiempo para ellos y cuidar la pareja. Al niño le viene bien que sus padres hagan otras cosas además de criarle (trabajar, quedar con amigos), de esta forma, no será tan dependiente de ellos», ha enfatizado.
Finalmente, la doctora se ha referido al hecho de darles o no un móvil, avisando de la importancia de que se establezcan unas normas de uso, dado que pueden no ser capaces de regular el tiempo que dedican. «Es aconsejable pautar unos horarios para usar estos dispositivos y supeditarlo al cumplimiento de tareas. Y, por supuesto, informarles de los riesgos del mal uso de las redes sociales y adecuar el contenido de internet a la edad del menor», ha zanjado.