jueves, 24 de mayo de 2018

El uso de las nuevas tecnologías sí está cambiando el cerebro de los adolescentes

Estas son las diferencias entre los adolescentes de hoy y los de hace tan solo veinte años


Más estímulos y un contacto constante con las tecnologías. Esas son algunas de las grandes diferencias entre los adolescentes de hoy y los de hace tan solo veinte años. ¿Deben los padres preocuparse por cómo afecta esto al cerebro de sus hijos? ¿Se puede proteger? «Antes los jóvenes tenían que buscarse las rutas para llegar a la información y solo llegaban a una parte. Hoy el acceso a ese contenido es inmediato y en cantidades ingentes. La presión no está en cómo acceder a los datos, sino en con qué nos quedamos», explica Diego Redolar, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y experto en neurociencia y psicobiología.
El cerebro, prosigue Redolar, «es adaptativo, y está haciéndose más efectivo a la hora de buscar y seleccionar». «Esto significa que los aspectos funcionales del encéfalo, que además no acaba de formarse por completo hasta los veinte años, cambien y que un niño que haya utilizado las tecnologías desde muy pequeñito trabaje y procese de forma diferente. No cambia la estructura, pero sí la capacidad plástica», añade. Esto no quiere decir, aclara, «que sea ni peor ni mejor. Simplemente, que tendrá otras estrategias cognitivas. ¿Qué puede ocurrir? Que estos niños y adolescentes estén súper acostumbrados a la inmediatez, y que cuando se produzca una demora su cerebro no esté preparado para ello».

Relaciones sociales


También puede suceder, añade Beatriz Gavilán, doctora en Neurociencias y neuropsicóloga, y también docente de la UOC, que el uso excesivo de tabletas o redes sociales disminuya la exposición del tú a tú. «Si uno no se expone nunca a ciertas situaciones, es mucho más difícil que aprenda cómo estar en un grupo». «Pongamos, por ejemplo, el caso de los videojuegos –propone Redolar–. El problema no está en el uso de los mismos, que además hay estudios que señalan que pueden mejorar ciertas capacidades cognitivas como pueda ser la atención, sino en que el adolescente le dedique muchas horas y deje de hacer ejercicio, de relacionarse con sus iguales... Eso es lo que podría tener efectos negativos».
Lo que sí se ha demostrado, continúan ambos, son las consecuencias negativas que produce el estrés en el desarrollo del cerebro. «Cuando se sufre estrés a largo plazo, el sistema da una respuesta a ello. Mientras que el estrés en los adultos suele relacionarse con el trabajo, en los adolescentes, en concreto, se suele dar cuando perciben una falta de control en una situación que les preocupa. Puede ser una separación de los padres, una desestructuración familiar, o cuando se sufre acoso escolar o bullying», señala el profesor de la UOC. Ante estos hechos, el profesor recomienda a los progenitores que estén atentos por si su hijo sufre una situación vital estresante para poder intervenir en ella y evitar males mayores.
Por último, otro de los factores que puede afectar al correcto desarrollo cerebral es el consumo de drogas como el alcohol y la marihuana. «Pueden generar cambios en diferentes regiones cerebrales y modificar el funcionamiento de la corteza prefrontal, todavía inmadura», concluye este docente.


miércoles, 11 de abril de 2018

¿Por qué una Ley de Familia?



Para diferenciar lo que es nuclear y característico de la familia de lo que es coyuntural o accidental y para lograr su pervivencia antes las transformaciones debemos volver a mirar a la familia.
Desde estas líneas queremos recordar una vez más que una de la funciones principales de la familia es la de ser el grupo social idóneo para proporcionar el ambiente más adecuado al desarrollo de la persona, sobre todo en la infancia. Para ello, según el artículo 39 de la Constitución, los poderes públicos deben asegurar la protección de la familia en los ámbitos social, económico y jurídico.
Con la Ley de Familia elaborada y presentada por el Foro de la Familia en distintas Comunidades Autónomas se pretende ayudar a solucionar los problemas derivados de los cambios sociales recientes que afectan a la institución familiar, como es que la mujer trabaje cada vez más fuera de casa, el aumento de rupturas matrimoniales o el envejecimiento de la población. Para todas estas realidades es necesario un marco normativo que satisfaga las necesidades sociales que se van presentando en la actualidad. Independientemente de la situación concreta,  es fundamental proteger siempre a los más débiles: menores, discapacitados, mayores dependientes, etc.
Esta ley tiene como objetivo establecer un marco jurídico de apoyo a las familias facilitándoles el desempeño de sus responsabilidades y el ejercicio de sus derechos, e impulsar a su vez la creación de un mayor número de familias.
No olvidemos tampoco el artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que nos recuerda que “Los hombres y las mujeres,… tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio… La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.
Hoy, la familia, en cualquiera de sus diversidades, tiene fuertes amenazas por las dificultades para compatibilizar la vida familiar y vida laboral (más si cabe ahora por la carencia de ingresos que la sustenten).
El Foro de la Familia se declara férreo defensor de los derechos humanos, y por ello insistimos en la necesidad de recordar a cada uno de los ciudadanos que conforman este maravilloso país llamado España que tienen la obligación de conocer y reclamar el amparo y la defensa de los derechos familiares de las personas: derecho a ejercer la maternidad y la paternidad; derecho a formarse, derecho a mantener y desarrollar una familia; derecho a cuidar a nuestros mayores; derecho a educar a nuestros hijos e hijas; a cultivar las relaciones de pareja; a una jornada de trabajo compatible con la vida familiar; a desarrollar la propia vocación; a tener un compromiso político, sindical, social o cristiano; a no sufrir ningún tipo de penalización por causa del ejercicio de estos derechos; a recibir la ayuda necesaria que garantice el ejercicio de los derechos familiares de las personas.
Desde el Foro de la Familia estamos firmemente decididos a comunicar estos derechos y hacer ver a los ciudadanos que podemos y tenemos la obligación de exigir el ejercicio y amparo de los mismos.

viernes, 16 de marzo de 2018

Diez estrategias para educar a los niños en inteligencia emocional


Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. Saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas a través del fomento de la inteligencia emocional nos permitirá, sin duda, afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.
Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser. De ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la inteligencia emocional?

Un ejemplo, pensemos en esos niños con una capacidad deficiente para aceptar la frustración, e incluso para obedecer una negativa, niños que no respetan a sus iguales y que el día de mañana están condenados a una realidad donde la infelicidad va a ser ese leitmotiv con el que van a tener que vivir, al ser incapaces de comprender a los demás.
El conocimiento, la comprensión y el control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad.
Te sugerimos estos principios para que los introduzcas en el interesante campo de la inteligencia emocional. Principios que les ayudarán a desarrollarse como personas y a integrarse.

1. Inteligencia emocional para controlar su ira


Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedos. Pero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregir cualquier mala acción.
Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo… acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero que son necesarias limitar desde su nacimiento. Sobre todo, hay que acompañarlas de mensajes que les inviten al razonamiento y al control de eso que están sintiendo.

2. Enseñar a reconocer las emociones básicas

A partir de los dos años es recomendable iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de las emociones, ya que es cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto. 
Podemos realizar varios ejercicios con ellos, como introducirlos en el conocimiento de las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. 
 ¿Cómo hacerlo? Mediante fotografías de rostros, dibujos, preguntándoles qué les pasa, si están tristes o por qué creen ellos que el otro lo está… Este es un modo perfecto para que aprendan a reconocer sus emociones poco a poco y también las de los demás, y sobre todo, comenzar a desarrollar la habilidad de la empatía.

3. Nombrar las emociones

A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4. Enseñar a afrontar las emociones con ejemplos

Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, como las rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles, por ejemplo, que antes de gritar o pegar es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5. Desarrollar su empatía


Para desarrollar una dimensión tan importante como esta es necesario razonar con ellos continuamente mediante diferentes preguntas: ¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho? ¿Por qué crees que está llorando tu hermana? ¿Crees que papá está hoy contento?”

6. Desarrollar su comunicación

Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer continuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. Enseñar la escucha activa

Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no solo eso, debe ser una escucha activa. De ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”.

8. Iniciar en las emociones secundarias

A partir de los 10-11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que cobrarán más peso tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente para que se sientan seguros, ya que habrá situaciones que le causen mucha ansiedad.

9. Fomentar un diálogo democrático



A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les enseñemos la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. Permitir la expresión de emociones

Para fomentar la inteligencia emocional es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les felices pero también infelices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida. Si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.
Saber comunicarse y reconocer emociones propias y ajenas son, sin duda, imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad a través de la educación en inteligencia emocional.


lunes, 5 de marzo de 2018

El 16% de los niños tiene su primer smartphone antes de cumplir los 10 años

El aumento en el uso de las nuevas tecnologías hace esencial incrementar la concienciación sobre su uso seguro para evitar que sean víctimas de ciberdelincuentes o ellos mismos incurran en delitos por no utilizarlos adecuadamente


Con motivo de la celebración hoy martes 6 de febrero del Día Internacional de la Internet Segura, desde S2 Grupo se ha destacado que la formación y la concienciación sobre el uso seguro de las nuevas tecnologías continúa siendo tarea pendiente para evitar ser víctimas de los ciberdelincuentes tanto a nivel personal o familiar como en el ámbito empresarial.
La conmemoración de este día internacional fue puesta en marcha con el objetivo de promover precisamente el uso responsable de las nuevas tecnologías, especialmente entre menores y jóvenes.
En este sentido, expertos han advertido de que el aumento en el uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores y cada vez a edades más tempranas, hace esencial incrementar la concienciación sobre su uso seguro para evitar que sean víctimas de ciberdelincuentes o ellos mismos incurran en delitos por no utilizarlos adecuadamente.
De hecho, según una encuesta realizada por la compañía a través de su blog Hijosdigitales.es, el 16% de los padres aseguraban haber comprado su primer smartphone a sus hijos antes de los 10 años y que el 22% de los menores, incluidos en esta franja de edad, ya utilizan redes sociales.
«Los problemas originados en entornos conectados son múltiples y la tendencia indica que seguirán aumentando, eso hace que se disparen las alarmas y que desde tanto las instituciones públicas, organizaciones y entidades privadas, nos pongamos en marcha para formar y concienciar a los menores y evitar que sean víctimas de delitos relacionados con el uso de las Nuevas Tecnologías», ha declarado José Rosell, socio-director de S2 Grupo.
En este sentido, el ciber acoso, el sexting, la pérdida de privacidad, las adicciones o las apuestas online son sólo algunos de los riesgos a los que pueden enfrentarse los menores relacionados con este ámbito.
«Muchas familias piensan que limitar el uso de estas tecnologías es la solución para evitar ciberproblemas, pero esto es inútil. Los dispositivos conectados están cada vez más implantados en cada ámbito de nuestra vida y la auténtica forma de protegernos es conocer los riesgos a los que nos enfrentamos y cómo realizar un uso responsable de Internet», ha asegurado Rosell.
Para promover un uso responsable de las nuevas tecnologías, han elaborado un decálogo de consejos claves para que la experiencia sea más segura:
1. Los padres deben aprender a utilizar la misma tecnología que sus hijos. Si estos desconocen los entornos en los que se mueven sus hijos, se crea una gran distancia entre ambos que se traduce en falta de autoridad ante ellos porque son conscientes de que los adultos no tienen experiencia en ese ámbito.
2. Utilizar contraseñas robustas. Son aquellas que contienen letras mayúsculas y minúsculas, signos de puntuación y caracteres alfanuméricos. Además, estas se deben modificar con frecuencia y ser diferentes para cada entorno.
3. No aceptar a extraños como amigos en redes sociales. Esto puede entrañar un grave peligro para los menores, que no saben si en realidad detrás de los perfiles hay gente de su edad o adultos con algún tipo de intención perniciosa. Este es uno de los puntos más importantes y difícil de lograr debido a que los jóvenes miden sus estatus social por el número de amigos en redes sociales y su actividad en éstas.
4. Proteger la webcam. Si un ordenador es hackeado, la cámara puede ser activada por control remoto aunque parezca que está apagado. Si encima el dispositivo está en la habitación del menor, podrían tomarse imágenes íntimas, desnudo, etc.
5. No enviar fotos íntimas. Este es otro de los mayores peligros debido a que los menores suelen creer que sólo las verá aquella persona a la que se la ha enviado y una vez hecho se pierde el control sobre su uso. De hecho, puede acabar desembocando en situaciones altamente delicadas como chantaje o acoso.
6. Cuidado con lo que se comparte. Estar continuamente informando, por ejemplo, de dónde nos encontramos, dónde vamos, si estamos de viaje, etc., podría ponernos en peligro.
7. La mejor medida de protección es la educación. Conocer los riesgos y cómo protegerse es una de las mejores herramientas para evitar ciberpeligros.
8. No utilizar wifis públicas. Estas no suelen garantizar la seguridad suficiente y muchas son realmente «cebos» de ciberdelincuentes para hacerse con el control de nuestro smartphone y tener acceso a toda nuestra información.
9. Configurar correctamente la privacidad de las cuentas en las redes sociales. Es fundamental escoger la opción más restrictiva para evitar que personas no deseadas accedan a nuestros datos.
10. Para evitar que nuestros dispositivos sean hackeados, es importante que el navegador, el sistema operativo y el antivirus estén correctamente actualizados.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Cuando tus propios compañeros de colegio te acompañan en los momentos complicados

Un colegio de Sevilla tiene un programa en el que niños orientan a otros niños


El Colegio de San Francisco de Paula de Sevilla mantiene con resultados muy positivos desde hace cuatro años un programa denominado «Consejeros» y que está orientado a la mejora de la convivencia escolar a través del participación de los propios alumnos. Los estudiantes que participan de manera voluntaria en este Programa (unos quince alumnos de Secundaria y Bachillerato, y varios de Sexto de Primaria que empiezan a introducirse y recibir formación para poder ejercer como consejeros a partir del año siguiente) intervienen como «mediadores» en los conflictos menores que se producen entre los compañeros, acompañan como «mentores» a nuevos compañeros y otros con más dificultades de integración, y organizan o recomiendan como «cicerones» actividades lúdicas, de tipo deportivo, social o cultural.

La orientadora Rosa Burgos explica la génesis de esta iniciativa «El programa comenzó en 2006. Aunque en este colegio no teníamos problemas graves, sí nos planteabamos la convivencia escolar como un reto. Entre los alumnos había mucha iniciativa de voluntariado y querían hacer cosas, pero como no había problema, nos planteamos fomentar la convivencia. Y surgió nuestro programa «consejeros» que tiene varias funciones: facilitar la convivencia a alumnos que vienen nuevos que algunos son de otros países y tienen problemas por el idioma y culturales. Hacemos actividades, tanto en tutorías como con los padres y llevan un blog donde publican las cosas que les motivan, graban vídeos... También trabajamos contenido de la violencia entre iguales porque es la relidad que más se nos presenta y hemos descubierto con la práctica que no solo está la violencia física y más obvia, sino que la hay de forma camuflada, la psicológica. Ante eso lo que hacemos es encuestas, ellos mismos la elaboran y nos hacen llegar los temas que más les preocupan».
Burgos destaca que los pequeños consejeros «son siempre voluntarios. Ellos donan el tiempo de sus recreos en su preparación y en trabajar para sus compañeros».
Entre esos voluntarios está Fran que tiene 16 años y es el coordinador de sus compañeros. Fran estudia 1º de bachillerato y destaca las actividades de integración que se realizan en su colegio. Su voz denota el orgullo que siente de poder participar en esta iniciativa y destaca que «hemos realizado campañas de sensibilización y de información sobre redes sociales». Este alumno lleva varios años en el programa y explica que «al principio lo que queremos es fomentar una labor de acompañamiento, porque no todos llevamos en el colegio desde pequeñitos».

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Seis errores en la educación de los niños que dificultan el aprendizaje

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao explica los retos de los maestros

La educación infantil academicista y excesivamente volcada hacia las nuevas tecnologías puede perjudicar el desarrollo de los niños y niñas de menos de tres años. Así lo explicó el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, autor de «El cerebro de los niños explicado a los padre», en el pasado congreso de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) celebrado en Madrid con la presencia de medio millar de maestros.

El principal objetivo de este congreso, que tiene dos ediciones al año, es poner en común nuevas técnicas de trabajo en el aula y reivindicar el papel que tiene esta primera etapa educativa en la formación de la personalidad de los más pequeños. Según Bilbao, el papel del educador es respetar y potenciar las diferencias genéticas de cada niño y niña, ayudando a construir mejores cerebros y a modular sus rasgos, fomentando la confianza en ellos mismos.

Según Juan Sánchez Muliterno, presidente de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI), «el desarrollo del cerebro del niño para que afronte con plenas garantías la etapa adulta tiene entre los 0 y los 3 años su momento más decisivo. Como asociación, reclamamos que los gobiernos reconozcan de una vez por todas la importancia de la educación infantil y que frenen el intrusismo en el sector con madres de día o guarderías ilegales que no acogen bien a los más pequeños. Por el contrario, defendemos la máxima excelencia profesional de los educadores».


Durante su ponencia en el congreso de AMEI, Álvaro Bilbao alertó de seis puntos negros en la educación de los más pequeños que, si no se tienen en cuenta y se evitan, pueden limitar el desarrollo de todas las capacidades de niños y niñas:
1. No utilizar el refuerzo positivo: Reconocer las cosas que el niño hace bien le ayuda en su proceso de aprendizaje al igual que la propia maduración cerebral, la experimentación, la observación y la instrucción recibida en la escuela. Según Bilbao, lo que importa es el proceso, más que la meta, así que hay que valorar el esfuerzo que hacen las criaturas cuando se intentan concentrar o piden una cosa por favor. Aunque el resultado no sea 100% satisfactorio en ese momento, es importante celebrar la evolución para que el niño no relacione esfuerzo con frustración.
2. Dar mensajes negativos: Repetirle a un niño que es gruñón, vago o agresivo acaba sedimentándose en el hipocampo, la parte del cerebro que almacena la memoria y los conocimientos. El efecto pedagógico de esto es contraproducente, ya que el pequeño puede acabar creyéndose lo que le dicen que es y aceptar ese rol.
3. Sobreproteger: Según Bilbao, los niños hacen lo que sienten que es fundamental en la familia. Por ejemplo, leer, no dejar comida en el plato o respetar a los demás. Su alta capacidad de observación del comportamiento de los adultos les hace aprender. Si su educador o familia se muestra inseguro y sobreprotector con respecto a él, estará estimulando la amígdala del niño, que activa el miedo y la inseguridad, en vez de la corteza prefrontal, que alberga la confianza y el afrontamiento.
4. Adulterar el ritmo madurativo natural: Es, para Álvaro Bilbao, uno de los problemas más comunes en la actualidad. «Los sistemas excesivamente academicistas provocan desmotivación porque no han desarrollado el instinto por aprender, que viene del disfrute», afirmó. En este sentido, recomendó a los maestros encontrar qué hace a cada niño especial para que “aprenda a aprender en función de las aficiones”.
5. Sobreestimular en la era digital: los niños necesitan pocos estímulos y bien desarrollados, abundó Bilbao, pero la sociedad de consumo actual no da lugar al reposo y provoca niños sobreestimulados. Puso como ejemplo el mundo digital, donde se multiplican los refuerzos positivos: puntuaciones, adrenalina, diseño gráfico de alta calidad… Además, para Bilbao, las tablets impiden que los niños aprendan a través del tacto, algo que sigue siendo fundamental porque, en edades tempranas, no tienen desasociados el mundo físico y mental como un adulto.
6. Caer en el no educar como forma de educar: las criaturas requieren mucho afecto, un ritmo tranquilo y confianza en ellos mismos. Según el experto, los educadores, tanto maestros como familiares, tienen que ayudar a los más pequeños a conectar los tres cerebros del ser humano: el cerebro reptil, que es el más instintivo; el mamífero o emocional, que se basa en la motivación y la memoria y busca acercarse a las cosas que han provocado satisfacción con anterioridad, y el racional, en el que se engloban la escritura, el razonamiento o la creatividad. Para Bilbao, la empatía y el juego son formas idóneas para conectar estos mundos mentales y educar.

martes, 10 de octubre de 2017

Los errores más comunes de los padres cuando preparan la merienda de sus hijos

Un pediatra del Hospital Niño Jesús advierte que esta comida de por la tarde es de gran importancia


Aunuqe muchos padres no lo consideren así, la merienda es tan importante como el desayuno en los hábitos alimenticios de niños en edad escolar, puesto que realizan grandes esfuerzos tanto físicos —derivados de sus múltiples actividades deportivas y extraescolares— como mentales para aprender las materias recibidas en clase.
Por este motivo, Jorge Martínez Pérezpediatra del Hospital Infantil Universisitario Niño Jesús, insiste que hay una serie de errores muy comunes de los padres que deben evitar cuando preparan la merienda de sus hijos si quieren que crezcan de forma sana y saludable. «Además, hay que concienciarles de que darles algo para que coman no es alimentarles y que es mejor que les preparen los alimentos correctos para que su rendimiento sea óptimo».
Estos son las principales equivocaciones:
—Saltarse de merienda.
—Pensar que puede tomar cualquier cosa: no es lo mismo comer que estar bien alimentado.
—Cuando toman un bocadillo y no tienen hambre decirles: «pues cómete lo de dentro y deja el pan». Sería darles exceso de proteína sin el equilibrio de los hidratos. Mejor que coma un bocadillo más pequeño.
—Creer que al ofrecerles un zumo envasado se le está aportando una ración de fruta.
—Optar siempre por pan de molde. Lleva más grasa y no favorece la masticación por su textura blanda.
—No planificar la merienda en función del menú del día para evitar excesos o carencias de determinados nutrientes.
—Que tomen refrescos. Llevan demasiado azúcar.
—Darles bollería todos los días porque les gustan más y así comen algo. No les alimenta correctamente. Eso no quiere decir que no se les pueda ofrecer un dulce un día a la semana.
—Dar todos los días meriendas de papillas de frutas a los niños pequeños y cuando llega el momento de introducirle os alimentos sólidos no ofrecerle nada de fruta.